jueves, 6 de diciembre de 2012

comilón


Una casa inmensamente vacía, una ausencia que no se nota... pastillas latentes guardadas en un cajón junto con otras pequeñas trivialidades de la vida cotidiana, ligado a un "cómo estará", unas vagas noticias y recuerdos que estremecen y me cierran los ojos repentinamente...
Un tono de voz irritante, permanente, agudísimo, y reclamón... reclama orden y limpieza no sólo del hogar sino de mi cabeza. Sucia me encuentran y así de embarrada me ven, mientras cae sombre mi cuerpo una finísima lluvia que me empaña,  no me deja ver bien y me hace dormir excelentemente, tanto que me despierto con la vista nublada...
Amaneció y yo ya con los párpados fusionados, llorando y soñando alegrías. Me despierta la misma incertidumbre y veo que alguna pequeña parte de mi vida me estuvo reclamando... ya no tan pequeña como acostumbraba a describirla... cada vez se hizo más y más grande, comiéndose un poco de alguna que otra compañera dentro de mi alma... Devoró la dicotomía, el orgullo y la soledad bahiense...

No hay comentarios:

Publicar un comentario